Butterfly effect

Y si la vida y las coincidencias hablan que dicen ante la muerte, y si definitivamente el aleteo de esa mariposa en Hong Kong pudo desencadenar ese tornado en New York, entonces inequívocamente una hora hacía la diferencia, una hora que prefirió dormir, huir…o simplemente pensarlo mejor porque a lo mejor mañana la mirada fuese distinta. Pero esta vez no hubo intuiciones ni confirmadas certezas simplemente era tarde y mañana ibas a aparecer, no le cabían dudas de eso.

Y si hubiese cambiado tantas cosas en mi vida que ya debían ser diferentes hoy a lo mejor la tuya aún latiría… a lo mejor le hubiese dado tiempo a convencerte de la idiotez ajena, de que hay riesgos que no valen la pena correr y que hacer el amor desde la más absoluta insolencia es el único peligro que deberíamos tomar en la vida.

Necesita sentirse redentora en alguna historia mínima para darle sentido a tantos abrazos perdidos o encontrados sin motivos.

O a lo mejor tuviste que insistir más, decirle quédate con más fuerza, o darle un abrazo más fuerte que tradujera tus ganas de latir esa madrugada, ella prefiere no culparte porque siente que ya no tienes armas para elegir nada, te fuiste con un abrazo al menos, de esos tímidos que ni saben bien que decir, por eso algo de culpa debes tener se repite todo el tiempo. Como presentir o suponer el peligro. Esa noche no lo olió, no te olió y la mutila el fotograma de tu imagen saliendo del Restaurant, despidiéndose con el abrazo, preguntando lo razonable, planificando lo imposible.

Aprender a vivir con menos… se martilla con el eco de la repetición dentro de su cabeza.

Menos sexo, menos ganas, menos decepciones, menos dolores repetidos.

Los instintos primarios me dominan… vuelve a automutilarse los recuerdos y el remordimiento la levanta demasiado temprano casi siempre, cansada, con un hormigueo constante en el clítoris y los pies. Esta vez mis instintos primarios te hubiesen salvado la vida.

Hubo un largo silencio de pasiones que no se confiesan en primeras citas, y una grandísima semejanza, intensidad, pero como podía imaginarte tan insomne y naif si te presentaste gentil, decente precavido y pacato.

Afortunadamente hay remedios imperecederos, escribir puede ser uno de ellos, a veces rescata del silencio, de las distancias reales o imaginarias. Estas palabras ausentes son el único puente de alivio, la pared donde único puede rebotar el dolor. Una vez más torpe, culpable e inconforme pero aliviada.

Speechless

-Aquí tienes tu infusión doble.

Daniel se sentó al borde de la cama,mientras colocaba la bebida en la mesita de noche. Fernanda le daba la espalda, enrollada totalmente en la sábana.

-No me voy a ir de aquí hasta que al menos lo intentes, no quiero entender nada, eres totalmente ininteligible, sólo déjame ayudarte.

Mirándolo se incorporó en la cama, se sentó de frente a Daniel, levantó los pies mirando como asomaba la palidez de sus pies devolviendo un poco de encuentro seguro, extendió el brazo para alcanzar la taza de Manzanilla, con las piernas flexionadas la sostuvó  en las rodillas con la ayuda de ambas manos mientras entre alerta y aliviada comenzaba a asomar su mirada superior.

-Me asusto tanto cuando sacas a pasear a la niña de las cavernas.

-Yo me asusto más Daniel, es una delgada línea que cruzo sin tan siquiera notarlo. Una vez dentro no sé salir, creo que un día voy a quedarme allá dentro por siempre.

-Yo siempre voy a venir a buscarte.

Le sonrió entre cansada y tranquila, abrió las manos con la taza en la mano, lo abrazó mientras comenzó a olfatearlo despacio.

´-Dónde te metiste, hoy hueles a madera, sudor seco y alcohol.

Le quitó la taza de la mano mientras se despegaba del abrazo, le sonrió condesciente mientras le comenzaba a desabotonar la camisa blanca y con el índice y el pulgar acaricibia el comienzo del pezón izquierdo.

-Sigues teniendo las tetas más lindas del mundo.

 

Súplica Impúdica

Necesito dormir cubierta por ti, aunque no puedas regalarme el agua que me falta y  te sobra, aunque no sepas entregarme tu aliento, quiero correr a contarte lo estúpido de este mundo que no nos alcanza y se nos hace grande y chiquito a la vez, esta modernidad demasiado global para dos niños irremediablemente perdidos y lejanos. Quiero como siempre, a tu lado, reírme una vez más de la idiotez ajena.Hoy no quiero escuchar tus cuentos, hoy solo quiero dormirme en ese pedacito de piel que te quitas cuando quieres darme esa felicidad tan rara que aprendiste a regalarme, quiero entender y destruir de una vez ese poquito de tristeza injustificada que se te sale cuando cruzas en la madrugada una calle concurrida solo y agobiado, déjame llevarme las tristezas que te aturden, confúndelas con las mías.

Ahora mismo me caben dos o tres más dentro.

Amarte cura y duele, despierta y duerme, late y calma.

Yo seguiré sin entender, quizás por lo obvio, porque soy banal y frágil, o porque tienes el pelo demasiado negro, la sonrisa demasiado linda y el alma demasiado grande. A lo mejor es por la confusión de expresiones y realismos sobreactuados que puedes ponerle a la menor de las mínimas historias, ya ni sé pero prometo que pronto voy a olvidarme de la ansiedad inexplicable que me provoca mirarte.

Pero no sé, puede ser y quizás te abrazo pérdida en llanto y te pido casi en súplica que me confundas con cualquier flaquita de nariz exótica que pasa de ti y te encanta.

Por eso no me hagas caso, imagíname loca, inconstante y promiscua.

No me dejes demostrarte que el verdadero abrazo es ese que me construiste un día poco a poco y sin querer.

 

 

Fernanda II

Se escurrió despacio por debajo del brazo que la aplastaba, se dio cuenta que se había desnudado en medio de la pesadilla, se puso el primer vestido que vio entre el desorden de ropa limpia regada en el cuarto y se sentó a intentar exorcizar las voces que no la dejaban conciliar el sueño.

Hoy se levantaba con la sensación de no pertenecer a la comunión de olores y sonidos de ese cuartucho, miró la cama habitada sentada en la silla de escritorio situada justo entre el pequeño espacio que quedaba entre unas cajas, el televisor, una mesa y el computador.

Encendió la ventana al mundo y empezó a leer  noticias distantes, muertes, uniones, celebraciones varias.

Volvió a mirar la cama, la mano se estiraba llamándola. Daniel abrió los ojos rápidos entre somnolencia y búsqueda la encontró y siguió durmiendo.

Llovía y alumbraban las primeras luces matutinas, hoy el vacío de todo lo que falta se le clavaba en la ilusión de comenzar otro día, le dolía el cansancio de esta semana demasiado larga, contaba las horas que faltaban para el próximo día ocioso.

Abrió el documento que había dejado inconcluso y comenzó a escribir sin muchas ganas.

Contigo he aprendido que no hay fórmulas para entender el significado del amor, la interpretaciones de tus actos no cuentan, no hay que leer entre líneas, eres bueno lindo y limpio así a secas, sin segundas lecturas. Aprendí que la generosidad, bondad y ternura desmedidas no se disfrazan jamás, o salen del alma o no son.

Yo quiero gritarle al mundo que me he enamorado de la generosidad de un hombre, y de su sencillez para no alardear de ella, yo quiero que entiendas que hay virtudes demasiado grandes, y tú las posees todas dispersas y de mes en mes se van asomando sin planes ni artimañas de conquista.

Me enamoré del sobre añadido drama que le pones a tus anécdotas de fracaso, y odié a todos y cada uno de los que no saben hacerte la justa reverencia.

Pero no te puedo curar el dolor del arrepentimiento, ni del tiempo perdido ni la indiferencia de un mundo demasiado obvio. Y tú tampoco sabes sanar la punzada gigante que crece en mí a la sombra de todo lo bueno que te espera.

Hoy mis miedos nacen cuando me imagino sin musa para otra próxima historia de bolero, desamor y drama, contigo vienen los alivios y los dolores, todos juntos.

Otra vez tengo la cara bañada en lágrimas…

Interrumpió su concentración por la respiración demasiado profunda que casi comenzaba a llamarla.

-Haz café- le dijo desde la cama tapándose la cara-¿Qué escribes? Otra vez las mismas historias lacrimógenas.

-Sí, soy una cursi sin remedio.

-Por eso mismo no me dejes solo en la cama por la mañana, quédate abrazándome hasta que me despierte.

Sin mirarla y con los ojos cerrados le abrió los brazos con la sábana en la mano invitándola casi en exigencia a hundirse a su lado.

Fernanda se acostó y se perdió en el abrazo que la dejaba casi sin aire, al menos en ese momento la paz que daba el contacto de esta huida era alivio, hogar y trinchera.

Fernanda I

-Haces mal en quererme- le dijo con esa voz de abismo y bolero que él solo sabe entonar. Por más que le dolió su confesión no pudo evitar soltarle una ruidosa carcajada. Siempre terminaba riéndose de sus penas, esta vez otra vez el desamor.

Escribir esas palabras robadas de tantas páginas leídas a lo largo de la breve estancia que ha vivido le da una ilusión y fuerza cósmicas, eso de ¨las pasiones te controlan¨ es este placer inconmensurable. Cuando se encuentra la felicidad no se busca nada con ello, así debe ser. Es dejarse llevar por la sensación que provoca el bienestar de sentarte a realizar sueños, desahogar cauces tupidos o desempolvar frustraciones, hoy más que nunca está convencida de que no hay nada más en esta tierra que la pueda hacer feliz.

Pero la vida se impone, se sabe pedestre, cobarde, llena de deudas humanas y pospone el placer por la necesidad, mira un rato el infinito azul que cruza la ventana cierra el documento en Word que comenzó ilusionada, suspira y vuelve a la montaña de papeles indomables que espera siempre desde las 8:00 am.

Se da un poco el ánimo que necesita para continuar, a fin de cuentas un trabajo de oficina no es tan malo, todos los trabajos tienen algo le escuchó decir una vez a alguien y le pareció una frase digna para el próximo cuento. El algo de ella es esa carga de tres toneladas que siente que se quita cuando cierra esa puerta, sufre por el día que se avecina y por el que deja atrás.

Hay días que le pesan los ojos, las piernas, días en los que solo la soledad se vuelve aliada, y la compañía; huestes de la más siniestras batallas.

Pero hay otros, muchos más, donde las palabras se le atoran en letras que se van formando y siente la necesidad compulsiva de sentarse a cabalgar en un viaje de entrega y reverencia. Solo en esos días  una suerte de presagio la hace disminuir la montaña antes mencionada de foma casi mecánica con una alegría infantil. Se multiplican entonces los miles de apuntes inconclusos, los comparte con alguna mirada alentadora y continúa con mucha fe y pocas fuerzas.

Esa mañana había leído por azar el augurio zodiacal de su signo, algo importante iba a sucederle según la predicción, aunque no creía en esas cosas leer vaticinios alentadores siempre ayuda a combatir fantasmas.

Llevaba muchos días con este, otro cuento de amor frustrado rondándole la cabeza sin saber definir bien el cauce de otra kitsch historia de esas que le encantaba describir, tenía más de cuatro asuntos personales importantes pendientes pero cuando se le atoraba el desenlace de una trama no podía desarrollar bien ninguna faena terrenal.

Llevaba más días de la cuenta aislada en total estado de irascibilidad.

Le molestaba ser tan hormonal aunque casi todos la llamaban con otro adjetivo más mundano.

Ella simplemente hacía caso omiso a tíos, primos, amigos …se burlaba del tiempo, en el fondo una terrible culpa le llenaba los pulmones día a día, no podía ir en contra de sus propios instintos, y tampoco sabía complacer a nadie, pocas veces a ella misma.

El espejo reflejado en la vida de otros la hacía una vez más replantearse tantos sueños, sabía que debía organizar prioridades, calmar al torrente de ansiedades e ir paso a paso realizando metas. Perdía demasiado tiempo pensando, se limitaba responsablemente a cumplir con las rutinas que ella misma había construido y el resto del tiempo se lamentaba o corría para intentar desahogar otro cauce de la vocación que cada día le crecía más y le exigía más tiempo, dedicación y cuidados.

El tiempo era corto, sus manos no eran las de antes, la soledad cada día la hacía más huraña, corrían tiempos demasiado modernos y ella no entendía el llamado comportamiento social. Tampoco disfrutaba el aislamiento pero se sentía inexacta en todos los espacios habitados conocidos.

El teléfono sonó  sacándola del letargo de ideas sin secuencia ni propósito, se despertó y cayó en cuenta de que ya eran más de las 2.00 pm, los había pasado construyendo tres oraciones e hilvanando irrealidades. Se autocensuró una vez más con un suspiro y un leve movimiento de ojos, ocultó la mirada miope detrás de los lentes, olvidó la urgencia de las necesidades más viscerales y se concentró en recuperar toda la mañana perdida.

El silencio cubierto de tus pasos.

Y otra vez el río que le corre entre las piernas le avisa que le duele la piel, le hincan los deseos insatisfechos, las puertas cerradas le dicen que solo el camino del deseo se transita infinitas veces cíclicamente.

Las mismas preguntas rondan el espacio de la lujuria y poco a poco la insatisfacción se transforma en otra cosa que la impulsa a sentarse a teclear sin  un cauce definido.

Se mira al espejo, a veces se reconoce pero muchas otras no entiende quien es esa mujer, que la hace caminar de cierto modo, de que está hecha cuando habla. Porque se pierde en los laberintos del desencuentro otra vez, no hay nada allá afuera y lo sabe. Por eso la reclusión, la soledad y el aislamiento. Sonríe pero no es ella, se divierte ante el rechazo pero tampoco es ella.

Definitivamente lo extraña demasiado, ella sentía que pertenecía a esos brazos llenos de dudas y caminos, esa inmensidad que le cubre la cara y decidió quitarse todas las mañanas la tiene sin poder respirar.

Como duerme y vive cuando te vive, es este escalofrío que le recorre cada poro y hace de su pasión una ceremonia demasiado solemne, hacen de estos; sus deseos una puerta frágil y efímera.

Le grita con los ojos los siglos de respuestas sin dudas que tanto espera sin pedirlo, pero ahora mismo andas perdido en tiempos modernos y ella desesperada por escuchar el próximo cuento del fracaso, aún cuando el miedo le controla los impulsos, en el fondo presiente la tranquilidad de tu próximo regreso de alas caídas con anécdotas demasiado graciosas.

Con esa certeza hoy se va a mirar imágenes insulsas que le hablan de otras realidades, hace una historia casi lírica de la imagen de una muchacha demasiado linda que no imaginó que existía. Entre cándida y feliz confirma de nuevo su regreso a tierra de paz. Hoy más que nunca te pertenece.

Invisible

Como explicarle que su mejor encanto es precisamente el que desconoce, el que le describe y le hace imperfecto y meticulosamente bello. Esos involuntarios despistes, la espontaneidad cruda, tierna de un golpe y sin adornos, el alboroto y dolor ante el rechazo de otros.

Ella tiene grabado en el recuerdo el timbre de su voz la única vez que le dijo que rico hueles. Esperó más confesiones de esas pero nunca llegaron. Llegaron otras más oscuras, más del alma. Igual ella le abrió los brazos en bienvenida, recibirlo siempre era una fiesta.

Desde que te quiero más tengo la cabeza llena de cuentos inconclusos, tengo esas ilusiones irrevocables de que puedo conquistar un mundo nuevo para enseñarte que la vida es más linda, más larga y mejor. Quiero enseñarte todos los universos paralelos que veo cruzándote la mirada.

Tú me haces un  sin fin de historias, todas las que se acumulan de tantos días de no vernos, yo me distraigo en tu voz, me pierdo pero sigo aquí, me pides atención con exigencia y yo sigo aquí y no puedes verlo.

Hay una mujer que nadie ve, hay un millar de gestos incómodos y risibles que la hacen más ella. Ella se enamora de las pasiones ajenas, del aire y el sudor con que otra voces pueden narrar un partido de béisbol, o las penas incontables de los miles de rechazos que hacen solitaria a un alma…se enamora del fracaso ajeno.

Ella quiere hacerte entender de una vez que las sensaciones toman otra dimensión cuando se huelen con los ojos cerrados, ella quiere hacerte sentir todo lo que le haces sentir pero se le escapa la sensación en la transmisión porque no la hueles, no la sientes, no la ves.

Te abraza te escucha y te quiere y se da cuenta una vez más que la vida es eso, coleccionar pequeños pedacitos de momentos sin profundizar demasiado, si nos ponemos a teorizar la pasión pierde el sentido la magia que nos sorprendió viviéndola, lo único malo de los recuerdos es que se van borrando y la sensación que dejan se va transformando en otra cosa…por eso volvemos a amar una y otra vez con mayor intensidad para recuperar lo que por naturaleza nos viene programado para olvidar, y por esas sensaciones como reconocerse por ejemplo en total identidad con ese olor…ese cuarto…ese desorden vale la pena el viaje.

Te cuida te admira y espera siempre, reconoce  la felicidad en ese pequeño pedacito de calma que solo alcanza cuando estiras el brazo izquierdo y se acuesta de espaldas a ti en él.

Hay días que te desea con rabia pasión y lujuria, otros muchos solo el eterno abrazo o el cuidado de tu piel le bastan.

Dicotomía Perfecta.

 El es incapaz de imaginar el tamaño de sus demonios internos…no calcula la dimensión de sus pasiones y penas por más que trate con palabras de aliento ahuyentarlas. Ella le sonríe condescendiente a sus cuentos y rutinas, él es lo único que compensa tanto vacío, desencuentro, perdida, dolor y llanto. Las palabras se le atoran entre las lágrimas, pero es muy buena disimulando y escuchando, es disciplinada, callada, aunque el piense por momentos todo lo contrario, se construyó una imagen a base de recuerdos que la seduce pero que tampoco es ella, ya no sabe quien fue y si es visible, hay presencias invisibles. Quien mira no ve lo realmente hermoso, ella está convencida de la riqueza de sus mundos interiores, son la bandera y el ancla…un poco también el hastío permanente y la inconformidad constante. Todo la irrita, la hiere y la aleja inevitablemente más.

No sabe contestar el teléfono, le ha cogido pánico, es casi una fobia que ni ella misma entiende. Se perdió, ella tiene las respuestas pero le falta valentía esos que todos le dicen que le sobra pero ella sabe que no es cierto, es una grandísima cobarde.

El tararea canciones felices mientras maneja, hace gestos que ella no imaginó existían, baja el volumen por momentos para continuar una conversación que se vuelve a interrumpir porque ella vuelve a subir el volumen deseando ver otra vez ese extraño descubrimiento de lugares comunes de felicidad invisible, de admiración clandestina. Entran a ese lugar de nombre sofisticado que ella quería conocer y resultó ser otro sitio de esos nocturnos de una modernidad agobiante, el la abraza todo el tiempo, la conduce, la guía, se sientan a mirar gente extraña pero hay comodidad en esta complicidad. Está lloviendo…entran y salen de un lugar a otro, ella se burla de la gente como siempre, el se ríe con ironía de sus inapreciados talentos.

 Ella le confiesa;

-Yo quiero dormir contigo todas las noches, aunque se pueda escribir un nuevo tratado sobre el erotismo y nuestras noches, aunque no me beses nunca los labios. El sueño llega cuando estás conmigo, la paz el alivio y la vida, aunque te pierdas en extrañas soledades y vacíos que no sé como llenar, yo solo quiero ahuyentar fantasmas y enseñarte al hombre que veo. Yo quisiera construirte el símil de la felicidad, la paz, el encuentro, la compañía para que entendieses la vida de una buena vez, renaces todos los días entre lindo y bruto, tierno y torpe, chistoso y selectivo. Demasiadas luces escondidas en la sombra, por culpa de nadie. Yo quisiera que vinieses aquí dentro y pudieses mirarte. Los adjetivos que describen lo que veo todavía los estoy construyendo, no forman parte de ningún diccionario, no hay significado semántico ni lírico que se le acerquen.

 Ana intenta enseñarle como tocarla, pero es casi inútil, el no sabe besarla, porque no la ama quizás. Ella no entiende la han besado tanto y tan fuerte labios que nunca la amaron como estos que curan, silencian e incendian no logran entregarle la contención de la lujuria pretérita.

Será por lo de siempre, no es para ella lo que ve y quien la ve no es para ella.

El no sabe hacer el amor, por más ganas que tenga de hacerlo todo el tiempo, es raro, él en si es el amor, la dulzura, la ternura… la auténtica, la que no admite disfraces, pero el no lo sabe, el no ha encontrado nunca la forma de expresar el amor tocando a otra persona, ella por más que trate no logra imaginarlo haciendo el amor, y esa es su mayor virtud, imaginar posibles roces, caricias, intuiciones que no le han fallado…esta vez no sabe que le pasa…casi una vez lo logran… dónde tenía que haber mucho silencio…casi lo logran, casi recuerda la respiración, el dolor y el placer mezclados de dos cuerpos haciendo y sintiendo como uno solo. El recuerda frases que ella no recuerda haber dicho…ella recuerda muchas veces sucesivas, de penetración y un total sinsentido de sensaciones, no sabe porque repitió. Tal vez por esa química extraña de protección, hermandad, cuidado mutuo, complicidad, risas, frustraciones, alegrías, admiraciones, juicios vanos y fatuos y porque definitivamente hay amor…del que a veces lastima y otras eleva…Hay una explosión de sensaciones y de inocencia, de palabras no dichas y de silencio. Hay y habrá por siempre un beso inexistente, el imaginado, el que solo puede provocar el deseo en la piel de mucha, muchísima soledad.

Opening para un sueño

Soy manipulable e inocente y esta apertura no es precisamente mi mejor marketing aunque leído así rápido y corrido pareciera, lo cierto es que mis sentidos se nublan solo de pensar que alguien alguna vez pueda suponer o imaginar que soy capaz de reírme de los sueños ajenos, y es que precisamente mis sueños han sido siempre mi bandera y ancla, no tienen un nombre ni una causa específica y concreta son la mezcla de muchas sensaciones, de espacios recorridos, tienen melodía, color, sabor e incluso olor, viven de ideas difusas, de pedazos de peliculillas que he grabado en la memoria, tienen de historias ajenas, son ladrones y envidian la felicidad del patio vecino, viven de ideales que aún no he vivido,  son filósofos y se pierden en pequeños pedazos de conversaciones que no logro terminar coherentemente, llevo tiempo de descuidarlos y no atenderlos, los alimento con pequeños pedacitos de espacio ajeno, será por eso que me quitan la noche y no paran de atormentarme, porque los trato mal, me he dedicado a ser feliz de muchas formas cada día llevándolos más a ese pequeño rincón del más oscuro ostracismo; mis miedos me ganan casi siempre.

Este es un sueño viejo, escribir boberías solo por el placer de hacerlo y desahogarme al mundo virtual que hoy irremediablemente forma parte del día a día.

Soy crítica acérrima de las dependencias tecnológicas pero para bien o mal ya este mundo llegó para quedarse, y si hemos de hacerlo nuestro que sea para recuperar extraños placeres, el de compartir estados, recuerdos, sueños o raras y efímeras coincidencias…y que conduzcan entonces a los caminos que nos llevan a la sensación más agradable del mundo.

Este Blog forma parte de recuperar ese sendero en el que soy y puedo ser infinitamente feliz, donde me encuentro, no por talentosa y si por soñadora  Por primera vez en mucho tiempo llevo muchos meses con ganas constantes de escribir, leo y mientras más leo más ideas llegan de sorpresa como tocando una puerta. Hoy los dejo en este umbral sin muchas pretensiones, solo el minúsculo deseo que sea agradable el encuentro.